Resumo
En años recientes, la discusión fenomenológica ha experimentado una revisión de sus métodos de investigación empírica, enfrentando desafíos desde dos campos. Desde el ámbito metodológico, la fenomenología ha sido subsumida a los rasgos generales de las metodologías cualitativas, lo que dificulta reconocer su enfoque distintivo. El amplio marco conocido como “perspectiva del actor”, “experiencia vivida” o “experiencia en primera persona” es compartido por diversos enfoques, algunos no estrictamente fenomenológicos. Desde la filosofía fenomenológica, se refuerza esta afirmación, indicando que considerar solo la perspectiva de la “primera persona” no garantiza una orientación fenomenológica en la investigación empírica. En este contexto, se destaca la importancia de enriquecer las técnicas de investigación cualitativas con nociones fenomenológicas para superar lecturas reduccionistas sobre la realidad social. En este artículo, mi propósito es evidenciar que el punto de vista subjetivo es tan solo la punta del iceberg de un entramado conceptual sumamente rico y complejo. Al mismo tiempo, me propongo rescatar y resaltar las valiosas contribuciones de la fenomenología callejera en el ámbito de los estudios urbanos.
